Nuestra Historia

En Noviembre de 1603, salió Ribera hacia el Sur después de haber fundado el Fuerte de San Pedro, frente a Concepción, en la ribera sur del Bío Bío; este fuerte tuvo más tarde una iglesia en la que se veneró una imagen de la Virgen de la Candelaria donada por don Alonso. Avanzó con precaución por la cordillera de la Costa, hasta Millapoa (Dn. Alonso siguió el camino de los cerros del cajón de Bío Bío), rechazó con energía los ataques de los indios y fue destruyendo cuanto encontró a su paso. Un poco al sur de Millapoa, en una explanada que dominaba un amplio paisaje, decidió fundar un nuevo fuerte, teniendo en cuenta que en el mismo sitio los indios habían construido un pucará de gran valor estratégico y que sería uno de los fuertes de avanzada difícil de sorprender. Era la víspera de Navidad, 24 de Diciembre de 1603, Don Alonso de Ribera, estaba erguido frente a sus soldados, fija la mirada en el Bío Bío, escudriñando el horizonte hostil, enrojecido por los últimos rayos de sol.

En esa altura, dijo: "En el nombre de Dios y del Rey, nuestro Señor, dejaremos fundado un Fuerte que llamaremos FUERTE DEL NACIMIENTO DE NUESTRO SEÑOR, por ser este día la víspera de su advenimiento a este mundo..." y con fiero gesto, clavó su pica y su Enseña en el suelo, "...Sabremos defenderlo con honor, para Gloria de Dios y de las Armas españolas... Amén... ¡Gloria a Dios en las alturas y larga vida a nuestro Soberano!".

Nacimiento fue en varias ocasiones destruido por los mapuches y reconstruido en los años 1665, 1724 y 1739, hasta que finalmente, en 1749, fue reconstruido en el lugar que ahora ocupa. La ciudad propiamente tal fue fundada por el gobernador de Chile don Manuel de Amat y Junyent por decreto del 20 de diciembre de 1756. Se le dio el nombre de Villa del Nacimiento en 1757.

Desde la altura se dominaba el curso del Bío Bío, lento y solemne y un ancho valle bordeado de montañas y selvas...

Dejó el Gobernador sus bagajes en el nuevo fuerte que sus hombres se apresuraron a “empalizar” y siguió viaje hacia Angol y Mulchén para dar una gran batida a los indios de esa zona que estaban causando bastante dificultades.

En el siglo XX, Nacimiento es el abuelo abrumado por los siglos, tolerante y comprensivo que sufre el olvido de sus hijos y nietos con altivez y orgullo, altanero como un roble de Nahuelbuta.

A la sombra de sus muros se tejieron heroicas leyendas, se forjaron romances e ilusiones, surgieron ambiciones y nacieron ideales. Cada trozo de piedra, cada ladrillo guarda un fragmento de la Historia Patria.

Poco después de su fundación, albergó las tropas del primer ejercito de Chile, creado por Felipe III, que a lo largo del tiempo, con el mismo empuje y valor habría de ganar una gloria casi sin paralelo en la historia universal.

Nacimiento puede mostrar un historial escrito con sangre y fuego en su suelo y en sus muros, y mostrar un abolengo cuyo génesis se remota a cinco siglos. Sus baluartes guardan en el eco de los gritos de victoria y el ronco estertor de la agonía; el silbar de las flechas indias y el tronar de los cañones castellanos, el chocar de espadas y lanzas. Ese fue el cimiento de sus muros a testigo presencial de la epopeya del sur de Chile cuyos hijos indómitos aún siembran trigo para el pan de sus hermanos, en las mismas tierras que defendieron tan ferozmente.

Durante mucho tiempo Nacimiento fue considerado la última frontera de Chile. Hasta aquí llegaba el telégrafo y se comunicaba fluvialmente con Concepción a través de barcos a vapor. Con la llegada de grandes inversionistas se transformó en un pueblo muy prospero, solo basta ver antiguas construcciones como el teatro, la ex municipalidad, la ex caja de crédito prendario, las casa de curtiembre y el palacio Gleisner. En los años gloriosos de la ciudad se encontraban en ella edificios de gran importancia, como la Gobernación, la cárcel, y un moderno hospital para la época. También es menester mencionar sus inmensas minas de greda y sus cerámicas. Gran parte de este progreso se esfumó con los terremotos del siglo veinte (de 1939 y el de 1960), lamentándose la pérdida de la gran iglesia franciscana y otros edificios célebres. Antiguamente, la comuna también contaba con servicio de ferrocarriles, que llegaban hasta la antigua Estación Nacimiento, terminal del Ramal Coihue - Nacimiento, que se encontraba en las cercanías de la población Lautaro. La estación fue quemada por vándalos y en el sobre el antiguo recinto fue emplazada una nueva población.

"Esta vieja fortaleza de la frontera vio nacer y crecer una villa, la vio levantarse en pueblo, progresas y prosperar. Vio las tierras más allá de los ríos ya libres y llenas de cimientos de espigas y de sueños. Vio levantarse poco a poco el progreso y la industria, la educación, y hoy ya puede sentirse orgulloso de este pueblo, al que aún defiende y que ha sabido pagarle devolviéndole su dignidad y respetándole como el gran vigía y bastión de la Frontera."

(Extracto libro Historia de Nacimiento del autor Ramón Navarrete Stagg). 

Actualidad

Hoy en día, la ciudad de Nacimiento se ha convertido en la capital de la industria forestal del país. Grandes plantas de celulosa y papel pertenecientes a la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones, CMPC, se han instalado en ella, trayendo consigo un gran progreso a la comuna. Sin embargo, dichos adelantos también han acarreado impactos viales y algunos problemas ambientales, entre otros, a la vida de sus habitantes. Así y todo, el progreso se ha hecho notorio en cada una de las áreas de la vida en la comuna. Existe un alto porcentaje de calles pavimentadas y, además, la comuna cuenta con servicio gratuito de Internet Inalámbrica Wi-Fi, gracias al apoyo dado por CMPC y la gestión municipal.

Hitos:

El 20 de Agosto de 1756 , Nacimiento es elevado solemnemente a la categoría de Villa, por el Gobernador de Chile Dn. Manuel de Amat y Juniet.

El 25de Marzo de 1954, el Ministerio de Educación nombra al Fuerte de Nacimiento, Monumento Histórico Nacional.